La baraja con lupa3 min de lectura
Las cartas sin nadie: corazones, varas y manos que salen de una nube
La baraja de 1909 está llena de gente: reyes, niños, viajeros, mendigos. Pero ocho cartas no tienen a nadie, o solo una mano. Y eso las hace muy especiales.
Lo que hizo famosa a esta baraja fue precisamente que todas las cartas menores tienen escenas con personas. Antes, en la mayoría de barajas, el Tres de Espadas eran tres espadas y poco más. Pamela Colman Smith convirtió cada carta en una pequeña historia con personajes. Por eso las pocas cartas en las que no aparece nadie destacan tanto.
Las cartas sin personas
| Carta | Lo que hay |
|---|---|
| La Rueda de la Fortuna | Una rueda, una esfinge, una serpiente, un ser con cabeza de chacal y cuatro criaturas con alas |
| La Luna | Una luna con cara, un perro, un lobo y un cangrejo |
| Ocho de Bastos | Ocho varas que vuelan sobre un paisaje |
| Tres de Espadas | Un corazón atravesado por tres espadas bajo la lluvia |
Y luego están los cuatro ases, que no tienen personas pero sí una mano: As de Bastos, As de Copas, As de Espadas y As de Oros.
Por qué se leen distinto
En una carta con personas, buscamos con quién identificarnos. En una carta sin personas, no hay nadie: lo que se muestra es una fuerza, una emoción o un acontecimiento en estado puro.
- La Rueda de la Fortuna no tiene a nadie porque habla de lo que no controla nadie: el azar, los ciclos, la suerte.
- La Luna no tiene a nadie porque es el paisaje de la noche, donde todos estamos solos con nuestros miedos.
- El Ocho de Bastos no tiene a nadie porque es pura velocidad: noticias, movimiento, cosas que pasan sin que nadie las empuje.
- El Tres de Espadas no tiene a nadie porque es el dolor en sí, antes de saber de quién es. Por eso cuesta tanto leerla, y por eso tiene su propio artículo.
Cuando sale una de estas cartas, la pregunta útil no es «¿quién soy yo aquí?», sino «¿qué está pasando, más allá de las personas?».
Las manos de los ases
Los cuatro ases repiten la misma imagen: una mano que sale de una nube, rodeada de un pequeño resplandor, y sostiene el símbolo del palo. No hay cuerpo, no hay cara. Es un regalo que llega de ninguna parte.
Hay un detalle que casi nadie nota: las manos no salen todas del mismo lado. En el As de Bastos y el As de Copas, la nube está a la derecha. En el As de Espadas y el As de Oros, a la izquierda. Fuego y agua por un lado; aire y tierra por otro.
Y hay una quinta mano igual en la baraja: la que ofrece una copa desde una nube en el Cuatro de Copas. Es el mismo gesto de los ases, una oportunidad que llega, pero la figura de esa carta no la ve. Esa mano ignorada es la gran diferencia entre el Cuatro de Copas y el Cuatro de Oros.
Una carta sin nadie en medio de una tirada
Una carta sin personas en una tirada llena de figuras es como un cambio de plano en una película: de los personajes a lo que les rodea. Suele señalar lo que no depende de nadie en la situación. Y si en una tirada de tres cartas te salen dos sin personas, la situación tiene mucho de circunstancia y poco de decisión.
Cuando no hay nadie en la carta, lo que se muestra es la fuerza misma.
Escrito por el equipo de La Hora Bruja a partir de las 78 ilustraciones originales de 1909. Cada detalle de las cartas está comprobado sobre la imagen, y las cifras, calculadas. Cómo escribimos el diario.



















