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La Hora Bruja

La baraja con lupa3 min de lectura

Ojos vendados y caras tapadas: las cartas que no quieren ver

Hay cartas en las que no vemos los ojos de la figura, y cada una los esconde por un motivo distinto. Y hay una carta que todo el mundo imagina con venda y no la lleva.

Los ojos son lo primero que miramos en una figura. Cuando no están, la carta cambia de tono: algo no se quiere ver, no se puede ver o no se soporta ver. En la baraja de 1909 esto pasa en muy pocas cartas, y casi todas son del palo de Espadas, el palo de la mente.

Con los ojos vendados

El Dos de Espadas y el Ocho de Espadas: las dos únicas vendas de la baraja.

Solo dos cartas llevan una venda en los ojos, y las dos son de Espadas:

El Dos de Espadas. Una mujer sentada, con los ojos vendados, sostiene dos espadas cruzadas sobre el pecho. Está quieta, en equilibrio. La venda parece puesta por ella misma: no mira para no tener que elegir. Es la carta de la indecisión.

El Ocho de Espadas. Una mujer de pie, con los ojos vendados y el cuerpo atado, rodeada de espadas clavadas en el suelo. Aquí la venda parece impuesta: alguien la ha dejado así. Pero, como explicamos en qué hacer cuando te sale el Ocho de Espadas, el camino de salida está delante de ella.

Una se tapa los ojos para no decidir; a la otra se los han tapado para que no vea la salida.

Con la cara tapada

  • Nueve de Espadas. La figura se tapa la cara con las manos, sentada en la cama. No es una venda: es un gesto de angustia. No quiere ver lo que tiene en la cabeza.
  • Diez de Espadas. El hombre yace boca abajo, con la cara contra el suelo. No ve nada porque ya no puede.
  • Diez de Bastos. El hombre que carga diez varas lleva la cara escondida detrás de su carga. No ve el camino porque lleva demasiado peso delante.
  • Seis de Espadas. La mujer de la barca va encapuchada y encogida; no le vemos el rostro. Se deja llevar sin mirar.
  • Cinco de Copas. La figura de negro tiene la cabeza tan baja que no se le ve la cara. Solo mira lo que ha perdido.

La que todo el mundo imagina con venda

La Justicia, baraja de 1909
La Justicia. La Justicia de 1909 mira de frente, con los ojos bien abiertos.

Aquí está la sorpresa. La imagen clásica de la justicia, la de las estatuas de los tribunales, lleva los ojos vendados: es imparcial porque no ve a quién juzga. Pero la Justicia de esta baraja no lleva venda. Está sentada entre dos columnas, con la espada en alto y la balanza en la mano, y nos mira de frente.

Es una elección deliberada, y cambia el sentido de la carta. Esta Justicia no es ciega: ve exactamente lo que hay. No habla de una justicia abstracta, sino de las consecuencias de nuestros actos, que se ven con toda claridad. Cuando sale, no promete imparcialidad; promete que la verdad va a estar a la vista.

Cuatro preguntas para las cartas sin mirada

Cuando te salga una carta en la que no se ven los ojos, pregúntate:

  1. ¿Qué no estoy queriendo ver? Es la pregunta del Dos de Espadas.
  2. ¿Qué no me dejan ver? La del Ocho de Espadas.
  3. ¿Qué me da miedo mirar? La del Nueve.
  4. ¿Qué peso no me deja ver el camino? La del Diez de Bastos.

Y si te sale la Justicia, al revés: ¿qué estoy viendo con toda claridad y todavía no he aceptado?

Cuando una carta esconde los ojos, la pregunta es qué no se quiere ver.

Escrito por el equipo de La Hora Bruja a partir de las 78 ilustraciones originales de 1909. Cada detalle de las cartas está comprobado sobre la imagen, y las cifras, calculadas. Cómo escribimos el diario.

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