Oráculos y números3 min de lectura
Cómo poner a prueba tu péndulo
La ciencia lleva desde 1833 diciendo que el péndulo se mueve por movimientos inconscientes de la mano. Tú no tienes por qué creértelo: puedes comprobarlo en casa en diez minutos, con un amigo y unos sobres.
En 1833, el químico francés Michel-Eugène Chevreul (el mismo que estudió los colores y las grasas) publicó una carta en la que contaba sus experimentos con un péndulo. Había comprobado que el péndulo oscilaba sobre ciertos objetos, pero que si se apoyaba el brazo o se tapaba los ojos, el efecto se debilitaba o desaparecía. Concluyó que era su propia mano la que movía el péndulo sin darse cuenta.
Veinte años después, el fisiólogo inglés William Carpenter le dio nombre: efecto ideomotor, el movimiento que hace el cuerpo cuando piensa en un movimiento, sin decidir hacerlo. Es el mismo efecto que mueve la tabla ouija o las varillas de los zahoríes.
Lo que el efecto ideomotor no dice
Que el péndulo lo muevan tus manos no lo convierte en inútil. Al contrario: si tus manos responden a lo que piensas sin que lo sepas, el péndulo puede ser una forma de escuchar lo que ya intuyes. Mucha gente lo usa así, como un termómetro de sus propias dudas. Lo que el efecto ideomotor sí dice es que el péndulo no puede saber cosas que tú no sabes.
Y eso se puede comprobar.
El experimento, paso a paso
Necesitas un péndulo, otra persona y veinte sobres o papeles doblados.
- Calibra el péndulo como siempre: pídele que te muestre su sí y su no y anota los movimientos.
- Pide a tu ayudante que prepare veinte papeles, sin que tú lo veas. En cada uno escribe una pregunta de sí o no cuya respuesta tú no puedas saber: «¿hay una moneda debajo de este vaso?», «¿la carta de este sobre es roja?». Lo más sencillo es que en cada sobre meta una carta de la baraja francesa, y la pregunta sea siempre la misma: «¿es roja?».
- Tu ayudante sale de la habitación, para que no pueda darte pistas sin querer. Es importante: las personas reaccionan a gestos mínimos de quien sabe la respuesta.
- Pregunta al péndulo sobre cada sobre y anota la respuesta.
- Abre los sobres y cuenta los aciertos.
Cuántos aciertos esperar
Si el péndulo responde al azar, acertarás más o menos la mitad: unos diez de veinte. Pero el azar da sorpresas, y conviene saber cuánto es «mucho»:
| Aciertos de 20 | Probabilidad de conseguirlo solo por azar |
|---|---|
| 12 o más | 25 % |
| 13 o más | 13 % |
| 14 o más | 5,8 % |
| 15 o más | 2,1 % |
| 16 o más | 0,6 % |
Es decir: acertar doce o trece no significa nada, pasa una de cada cuatro o cinco veces por pura suerte. A partir de quince empieza a ser llamativo, y lo correcto sería repetir el experimento otro día con veinte sobres nuevos. Si vuelve a pasar, tienes algo muy interesante entre las manos.
Cuando se han hecho experimentos así con cuidado, con zahoríes buscando agua o con péndulos sobre objetos escondidos, los resultados han sido los del azar. Pero hacerlo tú tiene un valor que no tiene leerlo: te enseña cómo funciona tu propio péndulo.
La segunda parte: ver tu mano
Hay un experimento todavía más sencillo. Sostén el péndulo sobre una mesa, con el codo apoyado, y piensa con mucha intensidad «de lado a lado» sin mover la mano a propósito. En unos segundos, casi siempre, el péndulo empieza a moverse de lado a lado. Ahora piensa «en círculo». Lo hará.
Eso es el efecto ideomotor en estado puro, y saberlo tiene una ventaja práctica: cuando uses el péndulo para tus decisiones, intenta no tener ya una respuesta deseada en la cabeza, porque el péndulo te la devolverá.
El péndulo no sabe lo que tú no sabes. Pero puede enseñarte lo que sabes sin saberlo.
En la página del péndulo tienes un péndulo para preguntas de sí o no y la guía para calibrar uno de verdad.
Escrito por el equipo de La Hora Bruja. Las fechas de la luna y las cifras están calculadas para este artículo, y los datos históricos, contrastados con sus fuentes. Cómo escribimos el diario.