Números y azar3 min de lectura
Por qué parece que las cartas aciertan
Sacas una carta al azar y describe tu situación con una precisión que asusta. ¿Cómo es posible? La psicología tiene varias respuestas, y ninguna le quita valor al tarot.
Casi todo el que ha usado el tarot ha tenido esa experiencia: una carta que parece hablarte directamente, que describe lo que estás viviendo como si supiera. Esta web baraja con un algoritmo, sin saber nada de ti, y aun así pasa. ¿Por qué? Hay varias explicaciones, y merece la pena conocerlas, no para dejar de usar las cartas, sino para usarlas mejor.
El efecto Barnum
En 1948, el psicólogo Bertram Forer dio a sus alumnos un supuesto test de personalidad hecho a medida para cada uno. En realidad, todos recibieron el mismo texto, compuesto con frases de un libro de horóscopos: «Tienes una gran necesidad de que los demás te aprecien», «a veces dudas de si has tomado la decisión correcta». Los alumnos puntuaron la precisión de su informe, de media, con un 4,26 sobre 5.
Es el efecto Barnum o efecto Forer: tendemos a reconocernos en descripciones lo bastante generales. Muchos significados del tarot funcionan así: «hay algo que se termina», «necesitas tomar una decisión», «alguien de tu entorno no te lo está contando todo». Le sirven a casi cualquiera en casi cualquier momento.
El sesgo de confirmación
Cuando una carta encaja, la recordamos. Cuando no, la olvidamos. Al cabo de unos meses, la memoria guarda los aciertos y descarta los fallos, y la sensación es que las cartas aciertan siempre. Un diario de tarot en el que apuntes también las que no encajaron es la mejor manera de compensarlo.
La ambigüedad de las imágenes
Las ilustraciones de 1909 son escenas abiertas: una figura que se aleja, alguien que espera, una mano que ofrece algo. Cada persona las completa con su propia historia. Es lo mismo que pasa con una mancha de tinta o con las nubes: el cerebro busca sentido y lo encuentra.
Entonces, ¿no sirve para nada?
Aquí está la parte interesante. Todo lo anterior explica por qué las cartas parecen saber, pero no le quita valor a lo que pasa cuando las lees. Precisamente porque las imágenes son abiertas, te obligan a ponerles palabras, y lo que proyectas en ellas es tuyo: tus miedos, tus deseos, lo que intuyes y no te habías dicho.
Si te sale el Ocho de Copas y piensas inmediatamente en tu trabajo, la carta no sabía nada de tu trabajo. Pero tú sí, y la carta te ha dado una excusa para mirarlo. Ese es el valor real del tarot para mucha gente: una herramienta para pensar con imágenes, no un oráculo que sabe.
Cómo aprovecharlo
- Fíjate en tu primera reacción. Lo primero que piensas al ver una carta suele decir más de ti que de la carta.
- Busca la lectura que no te gusta. Si una carta encaja demasiado bien con lo que querías oír, prueba a leerla al revés.
- Apunta los fallos. Te ayudarán a separar lo que las cartas dicen de lo que tú quieres que digan.
Las cartas no saben lo que te pasa. Pero te ayudan a decirlo.
Escrito por el equipo de La Hora Bruja a partir de las 78 ilustraciones originales de 1909. Cada detalle de las cartas está comprobado sobre la imagen, y las cifras, calculadas. Cómo escribimos el diario.






