Por intenciónUna hora
Baño de amor propio con rosas
Casi todos los rituales de amor miran hacia fuera. Este mira hacia ti: un rato de cuidado, sin prisa, para recordarte cómo te mereces que te traten.
El amor propio no es pensar que eres perfecta, sino tratarte como tratarías a alguien a quien quieres. Este ritual tiene una parte física (el baño) y una parte escrita (la carta), y la segunda es la que más se queda.
Paso a paso
- Antes del baño, escribe una carta a ti misma, como si se la escribieras a tu mejor amiga: lo que admiras de ella, lo que le perdonas, lo que le deseas.
- Prepara el baño con agua templada, la sal y los pétalos. Enciende la vela en el baño, en un sitio seguro.
- Métete en el agua y quédate al menos quince minutos sin móvil.
- Al salir, sécate sin prisa y mírate en el espejo. Lee en voz alta la carta, o una frase de ella.
- Ponte algo cómodo que te guste y date algo que te haga ilusión: tu música, tu comida favorita, una siesta.
De dónde viene
La rosa se ha asociado a Venus y al amor desde la Antigüedad, y los baños de flores son una práctica muy extendida en el Caribe y en América Latina, donde se preparan para atraer la buena suerte o el amor. La idea del ritual de amor propio, en cambio, es moderna, muy ligada al bienestar y a la brujería contemporánea.
Los rituales de La Hora Bruja recogen costumbres populares y de la brujería contemporánea, explicadas con su origen real. Son prácticas simbólicas: no sustituyen a un médico, a un psicólogo ni a un abogado. Todos los rituales.