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La Hora Bruja

La baraja con lupa4 min de lectura

El color del cielo en las 78 cartas (y lo que cuenta)

Si pones las 78 cartas en fila y miras solo el cielo, aparece un mapa del estado de ánimo de la baraja. Lo hemos contado carta por carta.

Pamela Colman Smith pintó cada carta con muy pocos colores planos, y uno de los que más pesan en la composición es el del cielo. No es un fondo cualquiera: en esta baraja, el cielo funciona como el tiempo que hace dentro de la carta. Y cuando se cuentan todos, aparecen patrones que no están en ningún librito.

El recuento

Hemos clasificado el fondo de las 78 cartas de la edición de 1909 que usa esta web. Algunas son discutibles (en los Enamorados, un sol amarillo enorme ocupa la parte de arriba de un cielo azul; en el Diez de Oros, el cielo solo se ve a través de un arco), así que tómalo como un recuento hecho a ojo, con cuidado, no como una verdad absoluta.

Los cinco cielos negros

El Diablo, la Torre y el Diez de Espadas: tres de los cinco cielos negros de la baraja.

Es el patrón más llamativo. Solo cinco cartas tienen el cielo negro, y son exactamente cinco de las cartas más temidas: el Diablo, la Torre, Nueve de Espadas, Diez de Espadas y Cinco de Oros. El negro no se usa para decorar: se reserva para los momentos más oscuros de la baraja.

Y fíjate en el Diez de Espadas: es la única de las cinco en la que el negro no ocupa todo el cielo. En el horizonte asoma una franja amarilla, como un amanecer. Ese amanecer es la clave para leerla, como contamos en qué hacer cuando te sale el Diez de Espadas.

El viaje del Loco, contado por el cielo

En los arcanos mayores, el color del cielo sigue casi al pie de la letra el viaje del Loco:

  • Del 0 al VIII, sobre todo amarillo: cinco de esas nueve cartas, el Loco, el Mago, la Emperatriz, el Carro y la Fuerza, tienen el cielo amarillo; las demás son interiores o tienen otros fondos. Es la parte luminosa del camino, la de los comienzos y las primeras victorias.
  • Del XII al XIV, sin color: el Colgado, la Muerte y la Templanza. Un tramo de suspensión, finales y reajustes, con fondos pálidos, casi sin cielo.
  • El XV y el XVI, negro: el Diablo y la Torre. El fondo del pozo.
  • Del XVII al XXI, azul: de la Estrella al Mundo. Después de la Torre, el cielo se abre y ya no se vuelve a oscurecer.

Cada palo tiene su clima

  • Bastos: después de dos cartas sin cielo (el As y el Dos) y dos amarillas (el Tres y el Cuatro), las diez siguientes son azules, del Cinco al Rey. Es la racha más larga de la baraja.
  • Copas: sobre todo azul (nueve de catorce). La única con el cielo amarillo es Nueve de Copas, la carta de los deseos cumplidos.
  • Espadas: las figuras de la corte, las cuatro, tienen el cielo azul, lleno de nubes y pájaros. El Nueve y el Diez, negro. Y el Siete, el ladrón que se escapa a plena luz, amarillo.
  • Oros: las cuatro figuras de la corte tienen el cielo amarillo, y también Nueve de Oros. El palo de lo material es el más dorado de la baraja, y el que menos azul tiene.

El cielo como clima de una tirada

El cielo es una forma rápida de leer el clima de una tirada. Si en tres cartas los tres cielos son negros o grises, la situación es pesada aunque las cartas no sean especialmente difíciles. Si los tres son amarillos, hay energía y luz, aunque alguna carta sea compleja. Y si pasas de un cielo negro en el pasado a uno azul en el futuro, la tirada te está contando que la tormenta se aleja.

En esta baraja, el cielo es el tiempo que hace dentro de la carta.

Escrito por el equipo de La Hora Bruja a partir de las 78 ilustraciones originales de 1909. Cada detalle de las cartas está comprobado sobre la imagen, y las cifras, calculadas. Cómo escribimos el diario.

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