Preguntar bien3 min de lectura
Las preguntas que no conviene hacerle al tarot
No hay preguntas prohibidas, pero sí preguntas que el tarot responde mal o que conviene llevar a otro sitio. Estas son las principales, con una alternativa para cada una.
Casi todo se puede preguntar a las cartas. Pero hay preguntas que se responden mal, que te pueden hacer daño o que simplemente tienen un sitio mejor donde llevarlas. Saber cuáles son no es una cuestión de reglas, sino de sentido común: es lo que hace que el tarot siga siendo una herramienta útil y no una fuente de angustia.
Diagnósticos y salud
«¿Tengo algo grave?», «¿el tratamiento va a funcionar?», «¿estoy embarazada?». Son preguntas comprensibles, sobre todo cuando hay miedo, pero ninguna carta puede responderlas. Una carta tranquilizadora puede hacerte retrasar una visita necesaria; una carta difícil puede asustarte sin motivo.
En su lugar: «¿Qué necesito para cuidarme mejor estos días?» o «¿cómo puedo afrontar la espera de los resultados?».
La muerte de alguien
Ni la tuya ni la de nadie. No hay ninguna carta que anuncie una muerte física, tampoco la Muerte, y las tiradas sobre esto solo generan miedo. Si estás acompañando a alguien que está enfermo, las preguntas útiles son otras.
En su lugar: «¿Qué necesita de mí esta persona ahora?» o «¿qué me ayudaría a atravesar esto?».
Juicios, herencias y papeles
«¿Ganaré el juicio?», «¿me darán la custodia?». Dependen de leyes, plazos y documentos. Para eso está un abogado.
En su lugar: «¿Qué actitud me conviene durante este proceso?» o «¿qué me está costando emocionalmente?». Aquí la Justicia suele salir mucho, y es útil: habla de equilibrio y de responsabilidad, no de ganar.
Fechas exactas
«¿El 14 de marzo?», «¿antes del verano?». Existen métodos para sacar plazos de las cartas, pero son aproximados y no se ponen de acuerdo entre sí. Están todos, con sus límites, en el tarot y las preguntas de tiempo.
En su lugar: «¿Qué tiene que pasar antes?» o «¿qué depende de mí para que esto avance?».
Vigilar a otra persona
«¿Con quién está ahora?», «¿me está mintiendo hoy?», «¿qué hace mi ex los viernes?». Más allá de lo poco que el tarot puede responder sobre otra persona, estas preguntas te atan a ella. Cuanto más preguntas, más presente está en tu cabeza.
En su lugar: «¿Qué me pasa a mí cuando no sé lo que hace?».
Lotería y apuestas
Las cartas no predicen sorteos. Si una tirada te anima a apostar más de lo que puedes perder, el problema no es la tirada.
En su lugar: «¿Qué espero que cambie si me toca?». A veces la respuesta señala algo que se puede conseguir sin lotería.
Que decidan por ti
«¿Qué hago?» sin más. El tarot puede ayudarte a ver una decisión desde otro ángulo, pero si buscas que las cartas tomen la decisión, cualquier carta te parecerá insuficiente.
En su lugar: «¿Qué gano y qué pierdo con cada opción?». Hay una guía completa en cómo preguntar al tarot cuando tienes que decidir.
La misma pregunta, veinte veces
No está prohibido, pero tiene un efecto curioso: cuantas más veces preguntas, menos te crees cada respuesta. Con 78 cartas, si repites lo suficiente, acabará saliendo la que querías. Cuándo repetir sí tiene sentido, en ¿puedo repetir la misma pregunta?.
El tarot ayuda a pensar. No sustituye a un médico, a un abogado ni a una conversación.
Escrito por el equipo de La Hora Bruja a partir de las 78 ilustraciones originales de 1909. Cada detalle de las cartas está comprobado sobre la imagen, y las cifras, calculadas. Cómo escribimos el diario.










